Conecta con el mejor método de productividad personal: SER TÚ MISMA

No es tan importante la cantidad de tiempo del cual dispongamos sino en qué lo invertimos exactamente y cómo. Poner el foco en lo que es realmente importante para nosotras a nivel personal (más allá de lo que esté de moda y lo que hagan los demás) y dejar de dispersar nuestra energía en procesos y personas que nos la roban y nos desgastan. Organizarnos bien según nuestros valores y necesidades personales para quitar lo superfluo que no necesitamos, como el buen escultor que elimina lo sobrante de un bloque de mármol para que surja la obra de arte.

Pon el foco en lo que es importante para ti y conserva tu energía para que tu empresa alcance el máximo potencial

Antes de empezar, permíteme el atrevimiento de hacerte la siguiente pregunta:

¿Por qué decidiste emprender y crear tu propia empresa?

Cada una de nosotras tenemos bien guardada en el corazón la respuesta a esta pregunta. Muchas lo hacemos porque tenemos un sueño que cumplir que late profundamente en nuestro interior y deseamos compartir nuestros dones y talentos al mundo para vivir desde nuestro propósito personal. A otras nos encanta la idea de ser nuestras propias líderes y que nada ni nadie nos diga lo que debemos hacer, porque ansiamos un estilo de vida que nos permita ser más libres con nuestros horarios y decisiones diarias. También es muy frecuente que anhelemos conciliar nuestra vida personal y profesional para disfrutar de la maternidad y la familia. Y en algunos casos no vemos otra salida que emprender cuando ya no nos queda otra, y en el camino encontramos nuestra propia voz en el mundo.

Como mujeres, empresarias, profesionales, madres, líderes, compañeras, hijas, amigas y consejeras, día a día navegamos por la fina línea del equilibrio personal para que todo salga a la perfección y no nos olvidemos de nada por el camino: tenemos comidas y mochilas escolares listas, llegamos a tiempo a la escuela, nos dejamos la piel en el campo profesional, mantenemos un mínimo de orden en casa y, por supuesto, le dedicamos el tiempo que podemos a nuestra pareja, amigos y familiares (y si queda algo al final de todo, para nosotras también). ¿Te suena de algo el mito de la superwoman ;)?

Dentro de esta vorágine del día a día, lo damos todo por ser unas empresarias de éxito, por andar el siguiente paso de este camino que hemos decidido empezar para alcanzar una mejor calidad de vida, aprendiendo a superar cada bache y obstáculo que se nos presenta en el camino. 

Es una aventura reservada a las valientes, a las mujeres que han tenido el coraje de ser auténticamente fieles a ellas mismas y seguir los dictados de su corazón

Sea cual sea tu respuesta a las razones que dieron el pistoletazo de salida a tu carrera como emprendedora, es muy frecuente que pierdas algunas veces la visión de tu destino. Como en cualquier viaje, lo empezamos con la ilusión y alegría de los nuevos inicios y de todo lo que está por venir. Pero en algunas etapas nuestros pies se llenan de ampollas y llega el desaliento y la frustración. La saturación y el agobio. El agotamiento por darte cuenta de que el estilo de vida libre que siempre habías soñado se ha convertido en largas horas invertidas en tu empresa, y que en lugar de conciliar más y mejor, has perdido calidad de vida. Y hasta puede que hayas pasado de disfrutar de una empresa alineada con tu visión de vida, a sentirte que eres su esclava, llegándote a preguntar… ¿por qué decidí emprender?

Si le echas un vistazo a las personas que son modelos de éxito y referencia obligada para ti y para tu empresa (y que marcan el camino hacia dónde quieres llegar), verás rápidamente que tanto ellas como tú tenéis las mismas 24 horas al día, ni una más ni una menos. ¿Por qué parece que algunas personas exprimen al máximo las suyas y disfrutan de cada segundo, mientras que a otras no les llega la vida y van con la lengua fuera desde que se despiertan hasta que se acuestan? No será que, como decía Séneca (filósofo romano que vivió en el siglo I d.C) ¿no es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho

Como personas, el bien más valioso del cual disponemos es el tiempo, nuestro único recurso no renovable. Como empresarias, nos damos cuenta de que, además de ello, necesitamos dosis ingentes de energía para concretar ideas y materializar objetivos, para llegar a las metas que nos hemos propuesto. Porque gestar una empresa es como un bebé: requiere de nuestro mejor tiempo y energía para desarrollarse y crecer hasta alcanzar su máximo potencial.

Para ello, no es tan importante la cantidad de tiempo del cual dispongamos sino en qué lo invertimos exactamente y cómo. Poner el foco en lo que es realmente importante para nosotras a nivel personal (más allá de lo que esté de moda y lo que hagan los demás) y dejar de dispersar nuestra energía en procesos y personas que nos la roban y nos desgastan. Organizarnos bien según nuestros valores y necesidades personales para quitar lo superfluo que no necesitamos, como el buen escultor que elimina lo sobrante de un bloque de mármol para que surja la obra de arte. 

En realidad el mejor método de productividad personal lo llevamos cada una de nosotras incorporado de serie, si somos capaces de bucear en nuestro interior y descubrir lo que hace nuestro corazón cantar. Con esto ya tenemos el 80% del trabajo hecho. Si a esto le unimos una buena metodología de organización y estructuración del trabajo y los hábitos adecuados según nuestro estilo de vida, el éxito de tu existencia y empresa en equilibrio están asegurados. Y, con ello, recuperar la ilusión que te hizo dar el primer paso de este transformador máster de vida que estás recorriendo. 

Para cerrar este rato que hemos pasado juntas, quiero compartir contigo tres propuestas prácticas que puedes empezar a aplicar desde ahora mismo para mejorar tu productividad y empezar a equilibrar un pelín más tu vida:

 

  1. Planifica tu jornada con antelación. A última hora del día anterior, o bien a primera hora del mismo día, reserva entre 5-10 minutos para apuntar en un diario o agenda (si es posible a mano, para reforzar el aprendizaje y las conexiones neuronales) qué vas a hacer en cada hora del día, incluidos los descansos y las tareas personales. Deja márgenes entre tareas que actúen como un “tampón de tiempo” por si en algún caso tardas más de lo necesario o alguna tarea se complica. Saber con antelación qué vas a hacer te ayudará a tener tus prioridades claras, focalizar la ruta de la jornada y a volver al camino si te desvías.

 

  1. Dale vacaciones diarias a tu cerebro. El cerebro es un órgano alucinante que lleva a cabo funciones vitales para nuestra supervivencia y conciencia. Está en continua actividad y por ello consume hasta el 20% de nuestra energía diaria. Por ello requiere períodos de descanso, más allá de dormir. Te propongo que a partir de ahora agendes en tu día a día (sí sí, agendado como una reunión más) 10 minutos para no hacer nada, que es lo que se conoce como “oasis personal de tiempo”. Aunque te pueda costar al principio, con este descanso tu cerebro se descarga y vuela libre, permitiendo que te lleguen ideas creativas sin buscarlas, entre otros muchos beneficios. 

 

  1. Dedica 2 minutos a empezar un nuevo hábito que te apasione. Esta regla me fascina y la he descubierto de la mano de James Clear, experto en productividad y autor del libro Hábitos Atómicos (Diana Editorial, 2020). Escoge cualquier hábito o rutina que desees empezar, y dedícale únicamente 2 minutos hoy. Se trata de empezar con el hábito del modo más sencillo posible que puedas para que te sea fácil de arrancar, y que con ello tomes consciencia de qué estás en el camino hacia tu mejor versión. Hoy ya has dado ese primer paso que te costaba tanto y el resto se darán de forma natural. La clave para que la regla de los dos minutos realmente funcione es que disfrutes de esos dos minutos en toda su intensidad, que te des cuenta de que por poco que hayas hecho, es mucho mejor que no hacer nada. Felicítate por tu logro, y sigue adelante.

Cada vez que te desvíes por el camino, cada vez que dudes de porque decidiste emprender, recuerda que no estás sola en este viaje. Regresa a tu interior, a ti misma, y conecta con la visión que te dio el empujón que necesitabas para dar ese primer paso. Puedes llegar a dónde te propongas disfrutando de la ruta si dispones de la ayuda adecuada, una buena organización, planificación y hábitos inteligentes. Y lo más importante: tu determinación por hacer que las cosas pasen 😉.

 

¡Hola! Me llamo Verónica Fernández y soy Project Manager Digital. Ayudo a empresarias y emprendedoras conscientes a tener una empresa en equilibrio para que puedan liberar y disfrutar de su tiempo (tanto personal como profesional) impactando al mundo con sus dones y talentos. Para ello, organizo y estructuro sus proyectos como un miembro más del equipo, o bien las guío y acompaño a través de sesiones de consultoría y talleres especializados.

Y es que soy una firme convencida de que podemos lograr absolutamente TODO lo que nos propongamos en la vida disfrutando del camino si nos disponemos de una buena organización, planificación y hábitos inteligentes ;).

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